Llegan los ‘Sandbox Regulatorios’ a España: el Anteproyecto de Ley de Medidas para la Transformación Digital del Sistema Financiero

Written on 20 Sep 2018

En el año 2016, se establecieron los primeros Sandbox Regulatorios en Reino Unido para ayudar tanto a empresarios como a los reguladores afectados. La medida agradó a la FCA –la autoridad supervisora británica– y seguidamente se anunciaron nuevas rondas para participar en el Sandbox. Con el Anteproyecto de Ley de Medidas para la Transformación Digital del Sistema Financiero, el legislador español lanza una herramienta que permitirá aprovechar el crecimiento de las empresas del sector Fintech.

El sector Fintech y los servicios que ofrece continúa evolucionando, pero eso no debe suponer que los reguladores no deban estar prevenidos ante los modelos de negocio más innovadores que se les presenten. En este sentido, el primer Sandbox Regulatorio en el sector financiero vio la luz en el Reino Unido a mediados de 2016, donde las autoridades públicas proporcionan un espacio controlado para que las empresas FinTech puedan desarrollar sus proyectos sin normas estrictas que puedan obstaculizarlos como consecuencia de las garantías de protección a los consumidores.

Inspirándose en el modelo británico para facilitar el crecimiento de las empresas FinTech, el Ministerio de Economía y Empresa publicó el día 10 de julio de 2018 el Anteproyecto de Ley de Medidas para la Transformación Digital del Sistema Financiero. El Anteproyecto pretende aprovechar los nuevos servicios relacionados con el sistema financiero que surgen debido al uso de las nuevas tecnologías, que benefician tanto a los prestadores de servicios como a los consumidores, fomentando el incremento en el número de servicios que se ofrecen así como la calidad de los mismos. El Anteproyecto regula esencialmente el establecimiento en España del internacionalmente llamado Sandbox Regulatorio.

Para aquellos que no conozcan aún los Sandbox Regulatorios, los mismos consisten en una herramienta que incorpora un conjunto de disposiciones para crear un espacio controlado donde un determinado proyecto innovador en el campo financiero es se pone a prueba. El concepto ‘Sandbox’ –caja de arena– originalmente se refería a una caja llena de arena en la que los más jóvenes pueden experimentar y jugar en un espacio controlado, lo que más tarde se usaría para referirse a espacios de prueba para nuevos modelos de negocio que no se encontraran recogidos en la legislación aplicable. En el núcleo del concepto de Sanbox Regulatorio se encuentra el régimen jurídico subyacente que comparten la mayor parte de figuras reguladas en el sector financiero. Desde un punto de vista regulatorio, las figuras reguladas se encuentran normalmente limitadas en cuanto a las actividades de negocio que pueden llevar a cabo mientras operen como tales, lo cual justifica la necesidad de tener unos requisitos regulatorios lo más adaptados posible.

La implementación del Sandbox Regulatorio en un mercado financiero puede suponer beneficios relevantes tanto para emprendedores como para el regulador. En el caso del emprendedor, el Sandbox permitiría comprobar la viabilidad técnica y económica de un proyecto antes de tener que incurrir en todos los gastos que supondría una autorización administrativa para prestar un servicio regulado, lo que facilita la financiación de un proyecto innovador. Mientras que el legislador estaría pendiente de las innovaciones que se lleven a cabo, lo que facilita la prevención de eventuales riesgos para los consumidores y ajustar la legislación.

Se deben tener en cuenta cuáles son los requisitos que las autoridades públicas impondrán para poder usar el Sandbox. Los proyectos innovadores que pretendan buscar la protección que ofrece el Sandbox tendrán que aportar un valor añadido determinado a los servicios financieros existentes para poder ser considerados como innovadores que se valorará en términos de calidad de los servicios financieros, mejora de la eficiencia del mercado, mejora del procedimiento o estandarización del mismo o mejora de la manera en que las autoridades supervisoras realizan su actividad.

Las empresas FinTech deberán enviar una solicitud a la Secretaría General del Tesoro y Financiación Internacional para poder utilizar el Sandbox Regulatorio. En las solicitudes se deberá incluir un informe en el que se detalle el proyecto así como la manera en la que se da cumplimiento a los requisitos establecidos, incluyendo la manera en que la empresa cumplirá con el régimen de garantías que se tratará más adelante. Las solicitudes que se reciban se enviarán a las autoridades competentes (el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores y/o la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones) para que las evalúen y sólo aquellas solicitudes que reúnan los requisitos y tengan una evaluación previa favorable, serán remitidas a la Secretaría. Un proyecto con una evaluación previa favorable tendría la ‘luz verde’ para que el promotor del mismo y las autoridades públicas empiecen a colaborar en la implementación de un espacio controlado –protocolo de pruebas– para que el proyecto sea puesto a prueba.

Adicionalmente, el Anteproyecto de Ley de Medidas para la Transformación del Sistema Financiero también prevé un régimen de garantías de protección para los participantes del Sandbox Regulatorio. Dicho régimen de garantías se dirige principalmente a cubrir las responsabilidades potenciales que puedan derivar de los daños que se causen a los participantes durante las pruebas, incluyendo asimismo previsiones en materia de protección de datos, derecho de desistimiento y confidencialidad. Los participantes del proyecto deberán otorgar el consentimiento, habiendo sido debidamente informados, para usar el Sandbox de manera libre y voluntaria. También recuerda el Anteproyecto que las pérdidas causadas por fluctuaciones del mercado no pueden ser consideradas como daños. Se debe tener en cuenta que las pruebas podrán ser interrumpidas por cualquiera de las partes si existen motivos justificados para ello.

Una vez concluyan las pruebas, el promotor del proyecto deberá realizar una memoria en la que se evalúen los resultados que se hayan obtenido y se la enviará a las autoridades supervisoras competentes. Si se determina que las pruebas han conducido a la realización de una actividad satisfactoria, las autoridades supervisoras podrán otorgar una licencia que determine la transición de las pruebas en un espacio controlado a un régimen ordinario de actividad. Ello podrá incluir la simplificación de los requisitos de acceso y la aplicación de un criterio estricto de proporcionalidad -en el sentido de que se aplicará la medida menos restrictiva y deberá estar justificada en la protección del interés público. Llegados a este punto, el proyecto innovador se consideraría como un activo adecuado para la inversión de entidades de capital de riesgo y se establecería explícitamente el principio de proporcionalidad para la autorización del proyecto.

Además de la implementación del Sandbox Regulatorio, este anteproyecto también prevé medidas adicionales para favorecer la transformación digital como la incorporación de medios específicos de comunicación con las autoridades supervisoras o la realización de consultas privadas por escrito con las administraciones competentes. Así mismo, el anteproyecto garantiza una estricta colaboración entre las distintas autoridades supervisoras para el correcto funcionamiento de las pruebas dentro del espacio controlado.

Aunque se trate todavía de un mero anteproyecto (en trámite de audiencia pública hasta el 7 de setiembre de 2018) y se puedan cambiar aspectos del mismo antes de adoptarse el texto final (como pueden ser los requisitos específicos para usar el Sandbox), se debe resaltar la relevancia de que los participantes tengan que aportar proyectos eminentemente innovadores para ser aceptados en el Sandbox Regulatorio.